miércoles, 27 de mayo de 2026

 

DEMOCRACIA «INTERARTEFACTUANTE»

Por: Nelson Hurtado O.

¿Iremos en «cadena de galeotes», desterrados a servir en vuestras galeras?

 Democracia de interfaz. No a de la Espriella. 

Quizás sea este el destino que nos aguarda tras el anunciado, como definitivo y torticero triunfo de la masa domesticada. Duele ver cómo las togas, llamadas a ser el dique de contención contra el populismo autoritario, se transforman —megáfono en mano en las tribunas de las redes sociales— en los hombres del rey, a quienes para ejercer como «ministros de Justicia y Propaganda» solo les falta el decreto de nombramiento.

El derecho ha dejado de ser el lenguaje de la razón para convertirse en la partitura que musicaliza el capricho del soberano de turno.

La proclama hereje no puede ser otra: «la ética nada tiene que ver con el derecho». Y para que el agravio duela más, acosa a la memoria de la civilización el recuerdo de un Ortega y Gasset que logró desarmar al «hombre-masa»; lo que no había logrado el más hábil cirujano legista, la sabiduría del universo se lo confió al filósofo.

El filósofo español advertía que el peligro de su época era ese tono bravucón, burdo, que desprecia las formas refinadas del debate institucional y prefiere el lenguaje del "colmillo" y el ataque directo, es precisamente la masa imponiendo su código.

Ortega describía a este sujeto como alguien que encuentra un mundo institucional ya construido, se beneficia de él, pero se comporta como un heredero ingrato. Cree que las garantías jurídicas y constitucionales brotan de la tierra como los árboles, ignorando el esfuerzo civilizatorio que costó edificarlas. Por eso no tiene reparos en proponer su destrucción con tal de saciar su desespero o su ambición.

El hombre-masa se siente soberano, no reconoce ninguna autoridad intelectual o moral por encima de sí mismo. Cuando un proyecto político se edifica sobre esa base, el linchamiento de la inteligencia, de la academia y de la jurisprudencia se convierte en la norma. Se glorifica lo visceral sobre lo reflexivo.

Ver la política actual a través de este prisma permite entender que no estamos ante un fenómeno aislado o meramente local, sino ante la eterna tensión entre la civilización (que exige contención, normas, formas y respeto a la ley) y la barbarie de nuevo cuño (que avanza atropellando la institucionalidad al amparo de las masas que aplauden el rugido de la fiera.

Al punto solo la imbecilidad colectiva puede explicar que un sujeto como de la Espriella pueda terminar siendo elegido presidente cuando le ha gritado en la cara a cada colombiano que: «¿Vale la pena sacrificar una familia tan linda como la que tengo yo? ¿Un matrimonio como el que yo tengo? ¿Una vida tan maravillosa y feliz como la que tengo? ¿Por un país como este que no agradece nada? No, mi familia está primero. Yo no voy a sacrificar a mi familia por este país de desagradecidos, desleales y cafres. No lo voy a hacer». ¡Somos cínicos!

Son menos de dos (2) minutos para ver y escuchar estos dos videos, sirven para volver a «ocuparnos de nosotros mismos» a llenarnos de lo que se nos ha vaciado: de la dignidad, la libertad, el discernimiento sin el cual no es posible el juicio recto, ni la democracia.

El sujeto de la Espriella, https://n9.cl/x5pj0, dice:  "No voy a salir a sacrificar a mi familia por este país de desagradecidos, desleales y cafres"; con la sola palabra «CAFRE» ha escupido en la cara de cada colombiano las siguientes ofensas: bárbaro, bestia, animal1, bruto, cruel, atroz, rudo, brusco1, grosero, salvaje, pueblerino, palurdo, grosero, tosco, basto2, burdo, ordinario, chabacano, vulgar1, rudo, patán, maleducado, malmodiento, instintivo, ignorante y grosera y SUPONEMOS que también: hijos de puta a los que agradece la IMBECILIDAD.

Cuando los guardianes de las garantías procesales prefieren el aplauso de la plaza pública a la severidad del código, la ley se despoja de su función ética y queda reducida a un garrote táctico.

Nos resistimos a aceptar que la disidencia o el simple espanto ante la barbarie verbal sean tipificados como herejías ciudadanas. Si el precio de la libertad es el destierro moral al que nos quieren someter, que sepa desde ahora todo el funcionariato del régimen que llegue a instaurarse que no guardaremos el silencio cómplice que vuestros cargos exijan.

No deja de ser una trágica paradoja que quienes se autodenominan defensores de las libertades corran a justificar la fiera metáfora del colapso ajeno. El uso del tigre no es una muestra de poder; es el síntoma inequívoco del miedo, la impostura del débil que necesita el rugido del aparato estatal para acallar sus propios demonios identitarios.

El poder totalitario siempre intenta proyectar una imagen de fuerza monolítica, sagrada y temible (el felino, el Leviatán), el rugido no es fuerza, es pánico. Quien aspirando a detentar el poder [no tanto a gobernar] recurre a “ser” lo que se percibe: «Therian» como un «tigre» —repitiendo con tosquedad: "vas a ver lo duro que muerde el tigre" — no puede olvidar que su asesor, el mismo Agustín Laje, identifica a los therian en el marco de lo «woke» como "transespecie", como una subcultura aspiracional como cenit de la «ideología de género" y en todo caso una auténtica concreción del progresismo, en la promesa de hacer de Colombia dizque “la patria milagro” que no deja duda de la identidad redentorista o mesiánica del therian candidato.

El mesianismo es el rasgo distintivo de los autoritarismos de cualquier espectro político. Cuando un proyecto político se cimenta en la estética del "macho alfa", el lujo, la infalibilidad personal y la espectacularidad mediática —esa locuacidad pirotécnica que tanto hemos criticado—, las instituciones democráticas empiezan a verse como estorbos. El relato subyacente es: "El sistema no funciona, los jueces no operan, se necesita un carácter fuerte como el mío para imponer el orden".

Si desde candidato lanza contra toda la delincuencia sus proclamas de: «X te voy a meter a la cárcel» y las de «Los voy a dar de baja» o la de «sometido o abatido» y las de «los derrotaré con la razón o la fuerza de las armas» y hasta cerrar con la consigna metódica de que la delincuencia «recibirá TODO EL PESO DEL GOBIERNO» [ya no el peso de la ley] no deja duda ninguna que estamos enfrentados a un candidato que es un proyecto de «dictador en ciernes».

Así, hemos pensado que al Dr. José Manuel Restrepo Abondano a quien en principio consideramos fórmula vicepresidencial de Miguel Uribe Turbay y que tras de su muerte animamos a ser candidato presidencial, creemos que sólo pudo terminar de fórmula vicepresidencial del «italiano candidato»  o por «succión» de las que dicen son las poderosas fuerzas «del vacío o de los agujeros negros» o por «abducción» en «la nave» del candidato presidencial de la Espriella no tanto como «extraterrestre» pero sí como «extracolombiano» pues este «país de desagradecidos, desleales y cafres» y con comidas tan malucas que son «potaje de cárcel», pues COLOMBIA le es un país «extraextrañamente extraño».

No nos queda duda ninguna para afirmar con mucha más razón que esta elecciones presidenciales contarán con muchísimos más sufragios de «ciudadanos artefactos» que de ciudadanos medios que conserven algo de discernimiento.

Insoportable que la intelectualidad colombiana celebre con su silencio las sonadas teorías del locuaz como que «la polarización es esencial a la política» y que además en sus videos y señalándonos con el dedo índice nos diga, como si fuera en la escuela «nos vemos después que salgamos de clase», pero algo más grave: cuando sea presidente y me critiques, o no estés de acuerdo con mis decretos, o tengas ideas mejores, etc. No dude que «recibirás todo el peso del gobierno».

¿Cómo entonces la conversión al credo católico?

Bajo ningún punto de vista, tendría que traerse y tratarse de Dios en las contiendas electorales. Sin embargo, es tal la profunda «perversión» del therian - tigre, que apela a Él en su conversión de tal manera contradictoria que no se reconoce en su humanidad “hecho a imagen y semejanza de Dios”, sino que en su “libre arbitrariedad” opta por reconocerse hecho, no a imagen y semejanza, sino verdadero tigre, con el plus de la unicidad de la fuerza, la garra y el colmillo, suficientes para defenestrar la tridivisión del poder.

El peligro, y el miedo que surge del «dictador en ciernes» para el resto de los ciudadanos que no tienen nada que temer es que bajo la férula de un gobierno de esta laya la división como está planteada entre «amigo/enemigo» deriva a «de amigo A enemigo» y para lo que basta que usted como ciudadano ejerza su derecho a disentir, a discrepar, no estar de acuerdo, a forjar crítica, a pensar distinto y eso es suficiente para que «reciba todo el peso del gobierno».

No hay duda de que la arenga es clara: inauguración quizás de la «jurisdicción presidencial».

Sin abogados no hay jueces, sin jueces no hay República y sin República no hay dignidad, libertad, justicia, ni democracia.

 ¿Cómo entonces la conversión al credo católico? ¿Por qué la inteligencia media ciudadana no pilla lo que es una contradicción vital frente a sí, frente a sus seres más queridos y frente a la sociedad?

Colombia, incluso en la violencia actual que padece halla vestigios de la llamada “época de la violencia” en la que la iglesia católica desde muchos de sus púlpitos alentó a través de sus sacerdotes la persecución abierta contra los liberales.

En la Encíclica Magnífica Humanitas, capítulo III, el papa León XIV, insiste citando al papa Francisco en que: “Así se manifiesta con mayor evidencia que la técnica no es un simple instrumento y que, cuando se vuelve criterio, termina por establecer qué cuenta y qué puede descartarse, reduciendo la creación a un objeto de explotación y a las personas a engranajes de un sistema que sea cada vez más eficaz”.

Creería que tarda el pronunciamiento de los «teólogos» de la Espriella y el Dr. José Manuel Restrepo Abondano, por las precisas referencias del papa León XIV en su Encíclica, a la juventud y a la tecnología especialmente a la «industria de videojuegos» disfrazada de «industrias culturales».

¿No sientes que esa "divinidad social" es la que hoy redacta los términos de ese contrato invisible que nos mantiene a todos mirando la pantalla?

Cristopher Olah, ha dicho: «Necesitamos críticos informados que les digan a los laboratorios cuándo estamos fallando. Necesitamos voces morales que los incentivos no puedan doblegar».

          Para la masa domesticada, la política ya no es un ejercicio de la razón, de confrontar programas o            de evaluar la coherencia ética de un líder; es menos que un partido de fútbol, ​​una religión secular.

La masa domesticada perdona todo, incluso el absurdo. La masa no busca la verdad; busca la victoria de su tribu.

Desde el absurdo vivencial de la masa domesticada el par dual coherencia/incoherencia del líder es intrascendente de tal modo que, si se afirma católico y al segundo siguiente amenaza con morder como un tigre, el seguidor no ve una contradicción vital, ve un recurso táctico para derrotar al “enemigo” al que le exacerba la identidad de ser común. La necesidad de creer y de pertenecer es infinitamente superior a la necesidad de lógica.

Solo cuando se pierde por completo la seguridad jurídica y el respeto por la tridivisión del poder de Montesquieu, la sociedad vuelve a valorar el silencio de las formas, el rigor de la ley y la necesidad de estadistas en lugar de depredadores

No hay duda de que, el sujeto que se pretende líder fuerte, telúrico y anti-establecimiento deviene, de acuerdo con la taxonomía elaborada por la «contrarrevolución cultural» [Laje y otros] como un auténtico sujeto woke que padece una crisis existencial profunda; un individuo que, al no poder sostenerse en su realidad humana y civilizada, huye hacia la autopercepción animal. El caudillo, entonces, no es un guerrero; es un «transespecie» que usa el aparato público como su espacio de validación psicológica.

La anunciada ferocidad animal para usar el poder [más que para ejercerlo] para amenazar y menos para gobernar, surge de la pérdida de la autoridad moral, de la capacidad de convencer y persuadir mediante la razón. El sujeto metido entre el cuero del tigre lo que intenta es esconder el miedo a ser visto tal cual es, de lograr ser elegido gobernante.

Pretende la masa domesticada que la ciudadanía asista complaciente al espectáculo del castigo y que callemos ante la transmutación de la justicia en propaganda. Pero el horror es un derecho moral insuprimible.

No nos vamos a diluir en el rebaño uniforme que aplaude la demolición de nuestras certezas jurídicas. Si vuestra única respuesta ante el disenso es el látigo y el remo de la intolerancia, es porque ya han renunciado a la palabra y solo les queda la acción directa.

Como ciudadanos y demócratas somos partidarios y defensores del estricto discernimiento que, sobre la pena a imponer a los delincuentes, ha de hacer el juez de la República sin que por parte alguna el proceso penal, puede tener ribetes de vindicta o venganza.

Hemos expresado nuestras disconformidades con la ideologización del derecho, alentada desde el sur del continente por Zaffaroni y Gargarella, porque la «pena no es una venganza», ni el derecho «es de la derecha» como para que haya de parirse de discurso calenturiento el llamado «derecho de la izquierda» en tanto nuestras sociedades se disuelven a los aullidos de «pobrecitos los penados», benevolencia con los «guerrilleros y con toda especie de delincuencia homicidas, pedófilos, secuestradores, terroristas, violadores, traficantes de niños y de drogas”.

En buen sentir esa deriva y deformidad llamada «autoritarismo democrático» es la medida del cansancio de la sociedad, con el Estado alcahuete invertido donde es el ciudadano decente el que termina temiendo a la justicia y a las autoridades mientras la delincuencia recibe los premios de: la impunidad, el vencimiento de términos, la reducida pena y con rebaja, y la conservación casi íntegra del patrimonio acumulado criminalmente y los privilegios y prebendas para el delincuente de poder participar a manera de «paradigmas»  ante la sociedad como «gestores», o pagar sus penas nombrados cónsules o embajadores. ¿?

Antes de ahora los medios dan cuenta de cómo eran de plausibles sus discursos e intervenciones en favor de la paz, de hacer a los guerrilleros congresistas, acuerdo de paz del que dice que asesoró jurídicamente, sus sí al matrimonio gay, a la adopción de niños por parejas homosexuales; antes era ateo y ahora afirma que se convirtió a católico y que es Dios es el que está al frente de su campaña. ¿A cuál credo religioso se convirtió? ¿Cuál fe ha abrazado, compatible con su condición transespecie animaluda de therian a imagen y semejanza del tigre, no de Dios?  Rueda otro video en las redes donde el sujeto de marras afirma seguir siendo ateo y estar sólo utilizando la religión como disfraz para captar los votos del pueblo creyente colombiano.

Que tenga o no tenga una familia muy bonita a los colombianos nos importa un reverendo…y le recordamos que la suya no nos la va a introyectar como «modelo de familia» cuando ni la Constitución ningún modelo establece.

En estas condiciones de nuestras estructuras culturales creemos que el Estado a través de la Constitución y las leyes y de la fuerza coactiva legítima, tiene el deber de combatir todo tipo de delincuencia, venga de donde viniere y someter y reducir a prisión a los delincuentes.

Así, mientras gran parte de la imbecilidad colombiana permanece como «masa domesticada» atada a las «cadenas de oración por el nuevo mesías» y haciendo la «Novena a la Berenjena» que tantos votos femeninos le ha sumado [dicho por el candidato], nosotros, «los alpargatócratas» proponemos por la patria como candidata presidencial a la dama, PALOMA VALENCIA.

 Si no es por ella, empiecen a pregonar: ¡ OJO al 2030.

CODA: ¡Tantos «tan penalistas» en este país de «de-votos» y sin avioneta!

martes, 25 de febrero de 2025

 

La doble vara de medir: la protección del cliente y el desamparo del abogado.

Por: abogado Nelson Hurtado O.

viernes, 2 de agosto de 2024

 

Venezuela, Petro, Lula y López Obrador.

ADVERTENCIA y AMENAZA en EJECUCIÓN


 «... ejercer la máxima cautela y contención en sus manifestaciones y eventos públicos con el fin de evitar una escalada de episodios violentos».

 1.   «… máxima cautela y contención en sus manifestaciones y eventos públicos… »

¿Una advertencia? Sí.

Porque la proposición no es que el pueblo de Venezuela actúe con «Astucia, maña y sutileza para engañar», sino con «Precaución y reserva con que se procede» y por esta última es la advertencia de: «apáguense, enfríense, silénciense, disuélvanse, dilúyanse, retírense, desaparezcan, salga y desocupen las calles».

 2, «… con el fin de evitar una escalada de episodios violentos».

¿Una amenaza ejecutada y en ejecución? Sí.

Porque a la fecha y hora del comunicado se sabe a nivel mundial que en Venezuela ya han ocurrido: detenciones, desapariciones, torturas, heridos y muertos.

La perversidad de la declaración es la atribución directa de la «escalada de episodios violentos» al pueblo de Venezuela, desarmado  en las calles, LEGITIMANDO las acciones violentas, con las armas del Estado propiciadas por ORDENADAS directas y expresas conocidas por todos los medios internacionales en la voz del propio Maduro y su cúpula.

De otro modo, la criminalidad del continente y la transcontinental tiene su santuario en Venezuela y en desuso cayeron los «paraísos fiscales» por el copamiento absoluto que han hecho de Venezuela, desde su territorio, su Estado, su ordenamiento jurídico y su institucionalidad, y dolorosamente de la ADMINISTRACIÓN de JUSTICIA y de los JUECES todo con un solo objetivo hasta ahora logrado y consolidado: el avasallamiento del pueblo venezolano, su eliminación política y física, la eliminación de sus derechos fundamentales primarios y como en los mejores tiempos de Hitler bajo la violencia del Estado en todas sus formas ilegítimas, pero, «legales».

Mantener a sangre y fuego el statuo quo venezolano es la conclusión delcomunicado tripartita que está lejos, muy lejos del sentir y pensar de los pueblos  medio-soberanos de Colombia, México y Brasil y de muchos otros del mundo.

Los tres se lavaron las manos y le lavaron la cara a la tiranía implantada en Venezuela.