Venezuela, Petro, Lula y López
Obrador.
ADVERTENCIA y AMENAZA en EJECUCIÓN
¿Una advertencia? Sí.
Porque la proposición no es que el
pueblo de Venezuela actúe con «Astucia, maña y sutileza para engañar»,
sino con «Precaución y reserva con que se procede» y por esta última es la advertencia
de: «apáguense, enfríense, silénciense, disuélvanse, dilúyanse, retírense,
desaparezcan, salga y desocupen las calles».
¿Una amenaza ejecutada y en
ejecución? Sí.
Porque a la fecha y hora del
comunicado se sabe a nivel mundial que en Venezuela ya han ocurrido: detenciones,
desapariciones, torturas, heridos y muertos.
La perversidad de la declaración es
la atribución directa de la «escalada de episodios violentos» al pueblo de
Venezuela, desarmado en las calles,
LEGITIMANDO las acciones violentas, con las armas del Estado propiciadas por ORDENADAS
directas y expresas conocidas por todos los medios internacionales en la voz del
propio Maduro y su cúpula.
De otro modo, la criminalidad del continente y la transcontinental tiene su santuario en Venezuela y en desuso cayeron los «paraísos fiscales» por el copamiento absoluto que han hecho de Venezuela, desde su territorio, su Estado, su ordenamiento jurídico y su institucionalidad, y dolorosamente de la ADMINISTRACIÓN de JUSTICIA y de los JUECES todo con un solo objetivo hasta ahora logrado y consolidado: el avasallamiento del pueblo venezolano, su eliminación política y física, la eliminación de sus derechos fundamentales primarios y como en los mejores tiempos de Hitler bajo la violencia del Estado en todas sus formas ilegítimas, pero, «legales».
Mantener a sangre y fuego el statuo quo venezolano es la conclusión delcomunicado tripartita que está lejos, muy lejos del sentir y pensar de los pueblos medio-soberanos de Colombia, México y Brasil y de muchos otros del mundo.
Los tres se lavaron las manos y le
lavaron la cara a la tiranía implantada en Venezuela.